miércoles, 19 de junio de 2013

¿Dónde nació el olvido? por Alicia Abatilli.



¿Dónde nació el olvido?
¿Qué lugar de la memoria quedó vacío?
Un espacio sin regreso sabe del oscuro silencio.
Quizás sea mejor así, era inevitable despoblarme de sus besos.
Cada tanto en este desnudo cielo una nube alada dibuja un nombre que no leo.
Mientras, un ángel encierra una nube en el corral de las nubes de otro tiempo.
Aunque nada veo, tiemblo…
¿Será cosa de la memoria que no entiende de huecos?

Este poema de la inspirada Alicia Abatilli pertenece al país de Alicia Abatilli http://enelpaisdealiciamaria.blogspot.com.ar/

martes, 18 de junio de 2013

LOS PARIAS del mejicano SALVADOR DÍAZ MIRÓN.


LOS PARIAS.

Pero antes el significado de la palabra paria que se encuentra en internet.
paria s. com.
  Persona que pertenece a la casta más baja en la India, sin derechos civiles ni religioso. intocable.
  Persona a la que se considera inferior y a la que se le niega el trato y las ventajas de que gozan las demás: los mendigos y vagabundos son considerados como los parias de nuestra sociedad.
 s. f. pl.
3 parias Tributo que pagaban los soberanos musulmanes a los estados cristianos peninsulares, como vasallaje o reconocimiento de su supremacía.
Diccionario Manual de la Lengua Española Vox. © 2007 Larousse Editorial, S.L.

AHORA 

LOS PARIAS de SALVADOR DÍAZ MIRÓN.

¿Queréis que entre el arrullo de mis brazos
tiemble el dormido corazón de Helena
como entre sus asiáticas murallas
y el vulnerable hijo de Peleo
otra vez en su lecho halle al amigo
por el que rugió hermoso? ¡Ay, quién pudiera
con su soplo alentar tales prodigios
y devolver la vida con su canto
a quienes se mostraron por la tierra
con tal deseo espléndido! Una aurora
puedo mecer en vuestros corazones
despertando la rosa en las mejillas
de aquellos hechos, dando a sus miradas
glaucos ojos y finas como liebres
piernas aventureras que recorran
con pasmo el verde mundo y, al regreso
de sus trabajos, bellos cual conquistas
de extraños soles, darles el acanto
como fresco cojín de sus placeres.
¿Mas debe el hombre transmitir el culto
de sus demencias? ¿Debe en sus delirios
arrancar de la nada los secretos
del caudaloso manantial antiguo
sobre el cual las voraces primaveras
desfilaron cual mármoles de sueño
su gentil pubertad? Aquellos seres,
aquellas enigmáticas hazañas,
aquel juego de dioses sometidos
Allá en el claro, cerca del monte
bajo una higuera como un dosel,
hubo una choza donde habitaba
una familia que ya no es.
El padre, muerto; la madre, muerta;
los cuatro niños muertos también:
él, de fatiga; ella de angustia;
¡ellos de frío, de hambre y de sed!

Ha mucho tiempo que fui al bohío
y me parece que ha sido ayer.
¡Desventurados! Allí sufrían
ansia sin tregua, tortura cruel.
Y en vano alzando los turbios ojos,
te preguntaban, Señor, ¿por qué?
¡Y recurrían a tu alta gracia
dispensadora de todo bien!

¡Oh Dios! Las gentes sencillas rinden
culto a tu nombre y a tu poder:
a ti demandan favores lo pobres,
a ti los tristes piden merced;
mas como el ruego resulta inútil
pienso que un día, pronto tal vez
no habrá miserias que se arrodillen,
¡no habrá dolores que tengan fe!

Rota la brida, tenaz la fusta,
libre el espacio ¿qué hará el corcel?
La inopia vive sin un halago,
sin un consuelo, sin un placer.
¡Sobre los fangos y los abrojos
en que revuelca su desnudez,
cría querubes para el presidio
y serafines para el burdel!

El proletario levanta el muro,
practica el túnel, mueve el taller;
cultiva el campo, calienta el horno,
paga el tributo, carga el broquel;
y en la batalla sangrienta y grande,
blandiendo el hierro por patria o rey,
enseña al prócer con noble orgullo
¡cómo se cumple con el deber!

Mas, ¡ay! ¿qué logra con su heroísmo?
¿Cuál es el premio, cuál su laurel?
El desdichado recoge ortigas
y apura el cáliz hasta la hez.
Leproso, mustio, deforme, airado
soporta apenas la dura ley,
y cuando pasa sin ver al cielo
¡la tierra tiembla bajo sus pies!

lunes, 17 de junio de 2013

CARPE DIEM.



“Carpe diem quam minimum credula postero” (Aprovecha el día, no confíes en mañana). 
 Esta frase que sería la difundida:  "no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy". 
Es una frase escrita por el poeta romano Horacio (65 - 8 a.c.) en sus famosas “Odas”.

Beatus ille (Feliz aquél).

Feliz aquél que, lejos de ocupaciones,
como la primitiva raza de los mortales,
labra los campos heredados de su padre
con sus propios bueyes,
libre de toda usura,
y no se despierta, como el soldado,
al oír la sanguinaria trompeta de guerra,
ni se asusta ante las iras del mar,
manteniéndose lejos del foro
y de los umbrales soberbios de los ciudadanos poderosos.
Así pues, ora enlaza los altos álamos
con el crecido sarmiento de las vides,
ora contempla en un valle apartado
sus rebaños errantes de mugientes vacas,
y amputando con la podadera las ramas estériles,
injerta otras más fructíferas,
o guarda las mieles exprimidas en ánforas limpias,
o esquila las ovejas de inestables patas.
O bien, cuando Otoño ha levantado por los campos
su cabeza engalanada de frutos maduros,
¡cómo goza recolectando las peras injertadas
y vendimiando la uva que compite con la púrpura,
para ofrendarle a ti, Príapo,
y a ti, padre Silvano, protector de los linderos!
Agrádale tumbarse unas veces bajo añosa encina,
otras sobre el tupido césped;
corren entretanto las aguas por los arroyos profundos,
los pájaros dejan oír sus quejas en los bosques
y murmuran las fuentes con el ruido de sus linfas al manar,
invitando con ello al blando sueño.
Y cuando la estación invernal de Júpiter tonante
apresta lluvias y nieves, ya acosa por un sitio
y por otro con sus muchas perras a los fieros jabalíes
hacia las trampas que les cierren el paso,
va tiende con una vara lisa sus redes poco espesas,
engaño para los tordos glotones,
y captura con lazo la tímida liebre
y la grulla viajera, trofeos que le llenan de alegría.
¿Quién, entre tales deleites, no se olvida
de las cuitas desdichadas que el amor conlleva?


HORACIO. 65 a.C.–8 a C.

domingo, 16 de junio de 2013

ECLESIASTES UN POEMA DE JORGE CASTAÑEDA.


ESCRITORES
PATAGÓNICOS

HOY: JORGE CASTAÑEDA
de VALCHETA, Río Negro.

ECLESIASTES


Yo voy juntando estrellas en la noche callada
Y me brillan las manos con clarísima luz.
Yo maneo al lucero en plena madrugada
Y la traza conozco donde marcha la Cruz.
Yo sé que las Marías encuentran su morada
En el cielo más bello que se ha visto en el Sur.


Yo conozco las huellas del puma predador
Y voy por las picadas llevando mi verdad.
Yo he mirado la luna en todo su esplendor
Cuando viste de plata su clara vanidad.
Yo presiento en el aire el inquieto rumor
Que viaja en el cielo con voz de tempestad.


Yo levanto las piedras pulidas por el río
Y me subo a los montes del último confín.
Yo viajo con el viento como si fuera mío
Y abrevo en las vertientes un alba de carmín.
Yo conozco los nidos en el peñasco frío
Donde remonta el águila con su vuelo sinfín.


Yo conozco los vados del río en la espesura
Y del mar impetuoso he gustado la sal.
He mirado los pájaros que vuelan en la altura
Y pesado en mis manos la roca mineral.
Yo sé que hay en las cosas una cierta ternura
Y también muchas veces una pizca de mal.


He visto muchas cosas y todo es vanidad
Dice el Eclesiastés. Y también el hastío
Que en el alma nos deja no encontrar la verdad.
Ser falibles y pobres, menguado todo brío,
Esperando la barca que con cierta ansiedad
Para siempre nos lleve en las aguas del río.


sábado, 15 de junio de 2013

ANTES de JOAQUÍN SABINA.


Antes de ti
yo ya existía,
antes de tí
¿no lo sabías?
yo ya cantaba,
yo ya mentía,
yo ya soñaba,
antes de tí
yo ya jugaba,
yo ya reía,
ya suspiraba
si me quitaban
la ilusión,
claro que sí
¿quién lo diría?
antes de ti
ya estaba yo.
Antes de mi
tú ya vivías
antes de mí
¿no lo sabías?
tú ya besabas,
tú ya crecías,
tú ya apostabas, 
antes de mí
tú ya ganabas,
tú ya perdías,
tú ya pensabas
que te estorbaba
la virtud
claro que sí
¿quién lo diría?
antes de mí
ya estabas tú.

Poema del libro de Joaquín Sabina 
"Esta boca es mía".

viernes, 14 de junio de 2013

Aguafuerte - Rubén Darío.

De una casa cercana salía un ruido metálico y acompasado. En un recinto estrecho, entre paredes llenas de hollín, negras, muy negras, trabajaban unos hombres en la forja. Uno movía el fuelle que resoplaba, haciendo crepitar el carbón, lanzando torbellinos de chispas y llamas como lenguas pálidas, áureas, azulejas, resplandecientes. Al brillo del fuego en que se enrojecían largas barras de hierro, se miraban los rostros de los obreros con un reflejo trémulo. Tres yunques ensamblados en toscas armazones resistían el batir de los machos que aplastaban el metal candente, haciendo saltar una lluvia enrojecida. Los forjadores vestían camisas de lana de cuellos abiertos y largos delantales de cuero. Acanzábaseles a ver el pescuezo gordo y el principio del pecho velludo, y salían de las mangas holgadas los brazos gigantescos, donde, como en los de Anteo, parecían los músculos redondas piedras de las que deslavan y pulen los torrentes. En aquella negrura de caverna, al resplandor de las llamaradas, tenían tallas de cíclopes. A un lado, una ventanilla dejaba pasar apenas un haz de rayos de sol. A la entrada de la forja, como en un marco oscuro, una muchacha blanca comía uvas. Y sobre aquel fondo de hollín y de carbón, sus hombros delicados y tersos que estaban desnudos hacían resaltar su bello color de lis, con un casi imperceptible tono dorado.

miércoles, 12 de junio de 2013

POEMAS DE AMOR: BALADA DEL LOCO AMOR de José Ángel Buesa.

 BALADA DEL LOCO AMOR 

de José Ángel Buesa.


I

No, nada llega tarde, porque todas las cosas
tienen su tiempo justo, como el trigo y las rosas;
sólo que, a diferencia de la espiga y la flor,
cualquier tiempo es el tiempo de que llegue el amor.

No, amor no llegas tarde. Tu corazón y el mío
saben secretamente que no hay amor tardío.
Amor, a cualquier hora, cuando toca a una puerta,
la toca desde adentro, porque ya estaba abierta.
Y hay un amor valiente y hay un amor cobarde,
pero, de cualquier modo, ninguno llega tarde.

II

Amor, el niño loco de la loca sonrisa,
viene con pasos lentos igual que viene aprisa;
pero nadie está a salvo, nadie, si el niño loco
lanza al azar su flecha, por divertirse un poco.
Así ocurre que un niño travieso se divierte,
y un hombre, un hombre triste, queda herido de muerte.
Y más, cuando la flecha se le encona en la herida,
porque lleva el veneno de una ilusión prohibida.
Y el hombre arde en su llama de pasión, y arde, y arde,
y ni siquiera entonces el amor llega tarde.

III

No, yo no diré nunca qué noche de verano
me estremeció la fiebre de tu mano en mi mano.
No diré que esa noche que sólo a ti te digo
se me encendió en la sangre lo que soñé contigo.
No, no diré esas cosas, y, todavía menos,
la delicia culpable de contemplar tus senos.
Y no diré tampoco lo que vi en tu mirada,
que era como la llave de una puerta cerrada.
Nada más. No era el tiempo de la espiga y la flor,
y ni siquiera entonces llegó tarde el amor.




José Ángel Buesa nació en 1910 en Cuba.  Fue llamado "el poeta enamorado" muy popular en Cuba. Al llegar la Revolución Cubana José Ángel Buesa se ve obligado a abandonar la isla al no compartir el pensamiento del gobierno cubano, silenciado por ser considerado "un poeta burgués" y vive en  España, El Salvador, y Santo Domingo República Dominicana donde fallece en 1982. 

lunes, 10 de junio de 2013

QUE NOCHE DE SUSTOS!!!! por Mariano Giammona.



QUE NOCHE DE SUSTOS!!!!
Era el último día del invierno del año 2010.  Todavía las temperaturas eran muy bajas.

 Haciendo una sobremesa con Eric estábamos en la cocina de la casa, frente al viejo galpón  del  lote uno,  -un verdadero desplayado de piedras, donde todavía remoloneaban algunas vacas buscando los terneros que habían partido para su venta en la feria de General Acha-.

Razonábamos que en pocos días mas la temperatura iba a ir subiendo, y eso hizo que se  acordara  de pedirme alguna riestra de ajos para colgarla en la entrada del rancho y así  ahuyentar a las víboras que con el calor empezarían a merodear en el patio.

Me vino a la memoria aquella tarde calurosa de hacía varios años cuando con el vasco Zubeldía, ya habiendo dormido la siesta,  cerramos la puerta de la habitación, dispuestos a tomarnos unos mates. Después de los primeros amargos, llegó desde los tamariscos el hermano de mi amigo pidiéndome  la jeringa para vacunar.
En la pieza…,  arriba del ropero…, le dije como al pasar….
Al instante  lanzó una exclamación, a la par que suavemente cerraba la puerta que acababa de abrir…
a la pucha ché!!! Hay una yarará en la punta de tu cama!!, -me dijo-,  mientras corría a buscar un palo con qué matarla.
  
Tuvimos suerte, porque por lo visto parece que dormimos juntos la siesta, le dije a Eric,  así que cuidate, porque afuera en su época andan muchas y se arriman a la casa.

Se hicieron como las once y nos fuimos a dormir. Yo, no encontrando ninguna botella vacía de esas de plástico, llené con agua una especie de hielera  redonda de grueso acero inoxidable que usábamos en la mesa para preparar vino “estirado”, y la acomodé al costado de la cama, junto al reloj y  los zapatos.

Como a las dos de la mañana, me dio mucha sed la panceta salada de  jabalí que habíamos comido, y alargando  el brazo en busca del agua,  me vino a la mente la historia de la víbora. No sé si fue sugestión  producto de la charla, pero recogí la mano, porque intuía que había una serpiente bebiendo agua en mi jarro.
Me bajé por la punta de la cama y  fui cauteloso hasta la perilla de la luz.
No pasa nada –me dije-, es solo un pensamiento tonto razoné!.
Encendí la luz, y allí, a no más de metro y medio, estaba ella… mirándome fijo con sus ojos que parecían dos luces dicroicas. Su panza apoyada en el borde del jarro, su cabeza erguida.

Corrí a oscuras hacia el resplandor de la estufa en busca de un leño.

Rápido como un rayo le tiré un brutal  palazo,  que con mala suerte erró a la serpiente y pegó en la hielera  haciendo un  fuerte estruendo…
EL RUIDO ME DESPERTÓ…
Tembloroso me dí vuelta con bronca y estiré el brazo hacia el lado vacío de mi cama de dos plazas…
el corazón se me paralizó cuando toqué  aquella cosa dura y rugosa…, pensando que era la cabeza  del reptil,…

Respiré tranquilo recién  cuando me di cuenta que solo era el inofensivo corcho de la damajuana que había puesto entre las sábanas para espantar a los calambres…

Mariano Giammona: nacido en la Ciudad de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires, Argentina es Contado Público, Lic. en Economía y Doctorado en Ciencias Económicas de la Universidad de La Plata. Es un rionegrino por adopción y sentimiento que se radicó en la Ciudad de Villa Regina en el año 1973 que la hizo propia. Desde 1996 reside en Viedma (Capital de la Provincia de Río Negro).
Ahora dedicado a escribir. Descendiente de familia de  inmigrantes sicilianos escribió un libro "La sirena del Vapor" que es la historia de  los inmigrantes,  del desarraigo y cultura con un aporte de vivencias personales e incursionó en los cuentos cortos que me encantan y es un gusto compartir en RINCÓN BARDA SUREÑA y agradecerle la gentileza de vuestros envíos para publicarlos. 
El Correo electrónico para quienes desean contactarse con el autor: mgiammona2002@hotmail.com
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